"De mi madre saque el sarcasmo, pero no la simpatía" (Nicolas Eyzaguirre)

viernes, julio 14, 2006

lluvia de noticias


Hola estimadísimos y exclusivos lectores, les escribo desde la pasividad de la ciudad que me vio nacer y crecer, donde he aprovechado de hacer lo que desde hace bastante tiempo me estuvo vedado: dormir hasta la hora de almuerzo.

En estos días entregados totalmente al ocio ni siquiera quise ver noticias, pero la magnitud de las lluvias y los constantes llamados de mis padres terminaron por convencerme de romper mi temporal burbuja.

La cuestión es que me encontré con el mismo tema de todos los inviernos: los estragos que cada año causan las lluvias en nuestro país.

Respecto a este tema se me vienen muchas cosas a la cabeza, pero para no ser repetitivo como los lectores de noticias, quiero referirme a algo que me quedo muy grabado y que vi hace algo de un mes en televisión, en el programa “la tierra en que vivimos”, con el inolvidable Sergio Nuño. En ese programa se estaba hablando de un pueblito (que me perdonen pero no me acuerdo del nombre) de la X región que estaba muy de moda por estos días por sus excelentes termas. El punto es que entrevistaban a una señora descendiente de alemanes que era algo así como la alcaldesa del lugar, quien al ser consultada sobre su parecer respecto al boom que experimentaba su localidad dijo, con un marcado acento germano: “ en este pueblo no se construye una casa más hasta que no tengamos un buen sistema de luz y alcantarillado”. Quede con la boca abierta. Esa señora, que era muy probable que no tuviera conocimientos muy avanzados sobre urbanización e ingeniería, había tenido, lejos, mucha más sensatez y visión de futuro que cualquier autoridad encargada de la proyección de nuestras ciudades.

Llega a ser tragicómico que todos los años tengamos que ver las mismas ineptitudes y mediocridades en materia de urbanización y construcción de obras viales. Todo ello sumado al morbo de algunos periodistas, que (como dijo alguna vez el Padre Felipe Berrios) pareciera que descubrieran (y nosotros con ellos) que en Chile existen pobres.

No es mi propósito echarle la culpa a tal o cual gobierno, después de todo, nuestras autoridades son un reflejo de nosotros mismos. Sino que simplemente quiero tratar de hacer ver lo fácil que es caer en el cinismo y en el doble estándar. Hace una semana todos los medios estaban escandalizados con el aumento de la delincuencia. Teníamos a políticos oportunistas rasgando vestiduras porque estábamos perdiendo la “batalla contra la delincuencia”, y acusaban a los Jueces de Garantía y su “mano blanda” de ser los responsables de la inseguridad de las personas.

Yo les digo a esos políticos, de concertación o de derecha: ¿quieren saber las reales causas de la delincuencia? Ahí tienen. Miren a esa gente humilde que ve todos sus enseres flotando, que observa impotente como sus casas recién entregadas se deshacen como yeso, que reciben como “solución habitacional” una edificación que con suerte da para kiosco. ¿O acaso creen que burlarse de la gente modesta es gratis? Así se crean conflictos, segregaciones y resentimiento social, por si no lo saben los políticos, caldo de cultivo para la delincuencia.